miércoles, 7 de diciembre de 2022

 

-Cuando la noche es la luz, aquí aparece el misterio del alma… El alma escucha todas las palabras, también las que están por nacer y sólo se queda con algunas…

frag poema J.Fijman


https://www.abisiniareview.com/jacobo-fijman-poemas-dibujos-y-pinturas/

jueves, 21 de julio de 2022

A veces me siento muy próxima a la muerte. 

Me pregunto a quién puede serle útil esta observación.

 No escribimos al fin sobre lo útil, pienso.


Para cuán poco nos sirvió vivir. 



Mientras el pájaro sutil de aire incuba tus cenizas, apenas en el límite soy un tenue reborde inexistente sombra.

José Ángel Valente- Frag
 

jueves, 30 de junio de 2022


 

 



Imagen:Agnes Cecile



Fernando Balius

https://madinspain.org/a-veces-la-gente-se-rompe/

«Este mundo no es bueno para estar solo».La parábola del sembrador, Octavia E. Butler.

 

A veces la gente se rompe. Y las palabras se varan, y los brazos y piernas restallan. A veces la gente nos rompemos. Y se sueltan alaridos, incluso vuela algún objeto. Hay cosas que quedan rotas cuando la gente se rompe. También miradas y respiraciones. Hay músculos que se agarrotan. Dientes que se descantillan de la tensión. Y lágrimas que brotan descontroladas. A veces el suelo desaparece y caerse parece ser la única opción posible. Y nos caemos, y caen las personas a las que queremos.

 

Cualquiera sabe que no hace falta tener un diagnóstico de salud mental para que esto suceda. Es algo humano. Romperse sin consuelo es parte de la experiencia humana. Hay razones de sobra para ello. Siempre las ha habido. Y todo pinta que las seguirá habiendo durante tiempo. Pero también es cierto que a las personas atravesadas por un diagnóstico psiquiátrico este hecho nos es familiar.

 

Yo he tenido varios diagnósticos psiquiátricos. Hubo un tiempo en el que me rompía con frecuencia. Con demasiada frecuencia, de hecho. Rompí también varias puertas. No sabría encontrar una razón. Me daba por las puertas. Las arreaba con los puños y la cabeza. Una era de cristal, el resto estaban huecas, de esas que hay en las viviendas de protección oficial: solo dos láminas atrapando un vacío. Rompí más cosas, pero me acuerdo sobre todo de las puertas. Han pasado muchos años de aquello. Ahora, cuando me rompo, tiendo más al temblor. Todas las de mi casa —que siguen siendo un simulacro de puerta lleno de aire— están intactas.

 

Hace poco, hace días, una persona se rompió delante de mí. Una que amo. No tiene un diagnóstico psiquiátrico.Los diagnósticos psiquiátricos nos dicen poco sobre la gente. Poco que sea verdad. Y desde luego apenas nos dicen nada del sufrimiento psíquico de los seres humanos. Pueden incluso llegar a ser un estorbo que traza clasificaciones y abismos donde debieran erigirse puentes.

 

El hecho es que hace pocos días una persona que amo se rompió delante de mí. Y joder cómo dolió. Tanto que escribo y el pecho se queja. Se hunde y me dice que pare. Tengo que seguir sacando y buscando trabajo, poner una lavadora porque parece que va a salir el sol y todavía estamos en un horario energético razonable, hacer paquetes con los libros que vendo por Wallapop. Pero a la vez tengo la esperanza de que escribiendo puedo generar un sentido. O acercarme a ello. Y así no jugar al escondite con partes del mundo que son partes de mí mismo. Y de ti.

 

Hemos sido educados para hacer del dolor algo parecido a una propiedad privada. Como tal puede ser escondido, exhibido, arrojado contra, pero difícilmente compartido. Lo comparamos con otros dolores y le damos la espalda a los que no son nuestros. Ver romperse al otro duele. Genera una impotencia que se filtra hasta los huesos. Inmoviliza. Te llena de ceniza la boca. Impregna de pena los pulmones. Si te fijas en los dedos de los pies podrás comprobar que se arquean contra el suelo tratando inútilmente de agarrarlo para que deje de bailar. Cuando el otro está cerca —en todos los sentidos—, el dolor abandona la esfera de la intimidad sin posibilidad de que haya vuelta atrás.

 

Desde hace poco, desde hace días, recuerdo una y otra vez todas las veces en las que me he roto acompañado. Me temo que algunas las he olvidado. Cosas del tiempo o de la medicación, o de las dos cosas a la vez. Otras las puedo invocar con claridad. Algunas de las personas que estuvieron cerca de mí siguen estándolo, otras no. Con algunas de ellas no tengo ningún tipo de relación. A otras las veo de tanto en tanto. O nos escribimos. O sabemos del otro por medio de terceros. A todas les tengo que agradecer las caricias, la paciencia, las lecturas en voz alta, el protector bucal de boxeo colocado con delicadeza, los paseos en mitad de la noche, las lágrimas derramadas, los muros de cojines y almohadas, el no haberme dejado en urgencias, la ternura, las largas llamadas de teléfono, el desarme de los prejuicios, los abrazos, las horas de insomnio, el desgaste, las duchas de agua caliente, la comida en el plato, la valentía necesaria, la guardia montada junto a la cama.

 

Es fácil olvidar lo que sucede en la orilla de enfrente. Incluso su propia existencia puede desvanecerse y nuestro territorio ir achicándose por el propio dolor. Estar allí ofrece perspectiva. Por eso el tiempo no es excusa cuando se trata de dar las gracias. Si lo es, olvidamos lo que pudo llegar a ser y no podemos pensar el cómo puede ser mejor.

 




 

 

miércoles, 8 de junio de 2022








 

La soledad

Es ahí cuando logramos

 las más sustanciosas tormentas

y la más reconfortante quietud.


Frag.Tarkovsky

Imagen -Marta de Olloqui 


miércoles, 1 de junio de 2022







"Cuando el alba buscaba un dueño.
Cuando todas las criaturas
llevaban sus cuerpos desiertos.

En el principio era el amor.
En todo tenía su reino.
La noche entera era el latido "

Frag, Jose Hierro- poeta español

Imagen:Marta de Olloqui






 

domingo, 1 de mayo de 2022

Nada puede ocultar a lo infinito. vida.


Morir, pero lejos.

No aquí,

donde todo es una aviesa

conspiración de la vida,

hasta las otras muertes.

 

Morir lejos.

No aquí,

donde morir es ya una traición,

más traición que en otra parte.

 

Morir lejos.

No aquí,

donde la soledad descansa a ratos

como si fuera un animal tendido,

olvidando su espuela de locura.

 

Morir lejos.

No aquí,

donde cada uno se duerme

siempre en el mismo sitio,

aunque despierte siempre en otro.

 

Morir lejos.

No aquí.

Morir donde nadie nos espere,

donde haya lugar para morir




martes, 26 de abril de 2022


Frag.César Vallejo

Imagen:ACRÍLICO -@olloquidesign_Facebook :Marta de Olloqui


Quiero perderme por falta de caminos.

 Siento el ansia de perderme definitivamente, no ya en el mundo ni en la moral, sino en la vida y por obra de la vida. 

 Amanezco en el mundo y con el mundo, en mí mismo y conmigo mismo. 

Llamo e inevitablemente me contestan y se oye mi llamada. 

Salgo a la calle y hay calle. 

Me echo a pensar y hay pensamiento. Esto es desesperante.

César Vallejo

viernes, 11 de marzo de 2022

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,

que me juego la muerte

 Fotografía- Marta de Olloqui

Poesía-Juan Gelman

martes, 22 de febrero de 2022

HAY UN NIÑO EN LA CALLE












Canción para un niño en la calle

A esta hora exactamente
Hay un niño en la calle
Hay un niño en la calle
Es honra de los hombres proteger lo que crece
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles
Evitar que naufrague su corazón de barco
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto
Porque de nada vale, si hay un niño en la calle
Todo lo tóxico de mi país
A mí me entra por la nariz
Lavo autos, limpio zapatos
Huelo pega y también huelo paco
Robo billeteras, pero soy buena gente
Soy una sonrisa sin dientes
Lluvia sin techo, uña con tierra
Soy lo que sobró de la guerra
Un estómago vacío
Soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío
El mejor guía turístico del arrabal
Por tres pesos te paseo por la capital
No necesito visa pa' volar por el redondel
Porque yo juego con aviones de papel
Arroz con piedra, fango con vino
Y lo que me falta me lo imagino
No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos las risas
Golpeándonos el pecho con un ala cansada
No debe andar la vida recién nacida aprecio
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón apenas una mala palabra
Cuando cae la noche duermo despierto
Un ojo cerrado y el otro abierto
Por si los tigres me escupen un balazo
Mi vida es como un circo, pero sin payaso
Voy caminando por la zanja
Haciendo malabares con cinco naranjas
Pidiendo plata a todos los que pueda
En una bicicleta de una sola rueda
Soy oxígeno para este continente
Soy lo que descuidó el presidente
No te asustes si tengo mal aliento
O si me vez sin camisa con las tetillas al viento
Yo soy un elemento más del paisaje
Los recibos de la calle son mi camuflaje
Como algo que existe, que parece de mentira
Algo sin vida pero que respira
Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle
Yo los veo apretando su corazón pequeño
Mirándonos a todos con fábula en los ojos
Un relámpago trunco les cruza la mirada
Porque nadie protege a esa vida que crece
Y el amor se ha perdido como un niño en la calle
Oye, a esta hora exactamente hay un niño en la calle
¡Hay un niño en la calle!















jueves, 10 de febrero de 2022

Imagen >Marta de Olloqui

Pasa el lunes...

 

 

Pasa el lunes y pasa el martes

y pasa el miércoles y el jueves y el viernes

y el sábado y el domingo,

y otra vez el lunes y el martes

y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere dormir,

la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón aturdido,

la vida pasando como estas palabras:

lunes, martes, miércoles,

enero, febrero, diciembre, otro año, otra vida.

La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la conciencia,

entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.

 

Encontrarse, de pronto, con las manos vacías,

con el corazón vacío,

con la memoria como una ventana hacia la obscuridad,

y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en dónde estuve?

Sombra perdida entre las sombras,

¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?

 

Nadie puede vivir de cara a la verdad

sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos.

Porque la verdad es que somos débiles y miserables

y necesitamos amar, ampararnos, esperar, creer y afirmar.

No podemos vivir a la intemperie

en el solo minuto que nos es dado.

 

¡Qué hermosa palabra "Dios", larga

y útil al miedo, salvadora!

Aprendamos a cerrar los labios del corazón

cuando quiera decirla,

y enseñémosle a vivir en su sangre,

a revolcarse en su sangre limitada.

 

No hay más que esta ternura que siento hacia ti, engañado,

porque algún día vas a abrir los ojos

y mirarás tus ojos cerrados para siempre.

No hay más que esta ternura de mí mismo

que estoy abierto como un árbol, recorriéndolo todo.

 

He aquí la verdad: hacer las máscaras,

recitar las voces, elaborar los sueños.

Ponerse el rostro del enamorado,

la cara del que sufre,

la faz del que sonríe,

el lunes, y el martes, y el mes de marzo

y el año de la solidaridad humana,

y comer a las horas lo mejor que se pueda,

y dormir y ayuntar,

y seguirse entrenando ocultamente para el evento final

del que no habrá testigos.

 

 

 

De: Poemas sueltos

 

 

JAIME SABINES

 

 

 

 


 

viernes, 7 de enero de 2022


No hay dos noches parecidas,
No se recorre el mismo camino..
No hay dos noches parecidas,
No se recorre el mismo camino..
No hay amaneceres semejantes,
,
Nada sucede dos veces...
CARPE DIEM.

 

                    https://www.youtube.com/watch?v=NHB6S--syfE&list=RDNHB6S--syfE&index=1 BLUE #TARKOVSKY   Hymn to 'Agape...